Puede que para muchos motoristas el lema “cambiar para que todo siga igual” que tanto gusta a los seguidores de la marca, suene como una excusa para no innovar, para mantenerse inmóviles en un mercado que no deja de avanzar. Puede que incluso muchos se sorprendan de que esta aparente inmovilidad le siente tan bien a Harley Davidson. Después de todo es la referencia indiscutible en el mundo custom.
Para entender este milagro, en el que se es referencia sin innovar (o precisamente por no hacerlo, al menos en apariencia) hay que mirar las motos “mas de cerca”, mucho mas cerca.
La Softail Deluxe del 2011 es a simple vista, idéntica a sus predecesoras, excepto en detalles perceptibles por expertos en hallar agujas en los pajares, jugar a las 7 diferencias, o encontrar a Willy en un partido del atlético de Madrid.
ABS
El cambio mas importante que ha incorporado esta Deluxe, es el ABS. Ahora que ha llegado, no se cuanto sentido tiene quejarse del tiempo que ha tardado en arribar este avance a un segmento que lo necesitaba tanto. Siempre me he sentido mas seguro en una deportiva de 160 kilos con frenos convencionales que en una mole de 330, a la que la ausencia de este sistema la hace muchísimo mas insegura. Sin embargo, aun en marcas que fabrican motocicletas de todos los segmentos, este avance llegó mucho antes a modelos que no eran custom, donde Harley es de las primeras en utilizarlo en toda la gama de alta cilindrada, exceptuando a las que montan horquilla Springer.
Solo este detalle, implementado con extrema elegancia (ya que es casi invisible a los ojos de los menos observadores) hace a la Deluxe del 2011 mucho mejor que las anteriores.
El ranurado de los discos sobre el que actúa el sensor del ABS, delataría modernidad en una marca experta en conservar el clasicismo. Es por eso que el mismo esta escondido en el buje de la rueda, haciendo imperceptible su presencia aun para los que sabemos que “aquello está allí”.
Solo el modulo, de cuidado diseño, y ubicado discretamente en la parte frontal de la doble cuna inferior, revela la presencia de un sistema, tan bien integrado y necesario que parece que siempre hubiese estado ahí.
Parte ciclo
No solo los frenos han mejorado. El aparentemente inalterado chasis, ya no transmite su otrora inestabilidad característica, propia de un sistema que en sus orígenes fue diseñado priorizando la forma a la función y donde el objetivo primordial era disimular el hecho mismo de que la suspensión trasera existiese. Durante mucho tiempo… llegué a creer que esa inestabilidad era parte del comportamiento “retro” de la moto, como el vibrar o el rugir de su motor, y sin embargo un día… monto en una Softail del 2011, y descubro que ese comportamiento ha pasado a la historia, y que en su lugar hay una estabilidad propia de las grandes touring, como la Electra y la Road King, a las que no me extrañaría que este modelo empezara a hacerles sombra, a medida que los usuarios de Harley de toda la vida, vayan descubriendo algo que no solo no se ve a simple vista, sino que hay que probar para creer.
Nadie creería que el chasis del 2011 va mucho mejor que el del 2005, por decir algo (cosa que, por otro lado, en una marca japonesa se da por supuesto) sin darse un buen paseo antes. Si parece exactamente el mismo! Sin embargo… el cambio es evidente en una carretera de curvas, tanto que al final uno se pregunta a que se debe. ¿Será la influencia de utilizar el motor Twin Cam 96B y su árboles de equilibrado para controlar las vibraciones?, ¿O los pequeños y sutiles cambios en la suspensión y el chasis han bastado para mejorar un comportamiento que hasta hace poco se presuponía como lógico e inevitable para un chasis “de cola blanda”?. No se la respuesta… y puede que nunca la sepa, lo que no deja de sorprenderme, porque en el mundo de la motocicleta los pequeños avances son “celebrados” por la mayoría de las marcas como si se tratase de la reinvención del motor de explosión interna y solo Harley es capaz de introducir estas mejoras “en silencio”, casi como si mejorar su producto tuviese menos mérito que mantenerlo inalterado.
El motor
Este motor, se parece tanto estéticamente a su predecesores, que es prácticamente imposible distinguirlo a simple vista de un TC96 “a secas”, tarea de entendidos hacerlo con un TC88 y algo difícil de hacer para quien no sienta pasión par las Harley Davidson, del mítico Evo 1340 de 1984.
Pero mientras los cambios estéticos son pocos y difíciles de apreciar, los mecánicos son muchos, y se advierten al poco tiempo de haber emprendido la marcha.
Harley no proporciona cifras de potencia, ni estimada ni real, así que… cuando les diga que este motor es mejor a los anteriores, no podré decirles “cuanto”, pero al menos podré decirles “por qué”.
Para empezar suena muy bien, algo que sin duda se debe a la válvula parcializada de escape, que permite un sonido grave y lleno a bajas revoluciones y rodar sin aturdir (ni defraudar) cuando circulamos en carretera abierta.
Cuenta además, con un sistema heredado de las tourings de gestión de la temperatura (que no viene activado de serie, sino que se configura a gusto del cliente) que permite al motor desconectar el cilindro trasero al ralentí para proteger al piloto del calor.
Su gigantesco bicilíndrico de 1584 cc y 125 Nm de par @ 3500 rpm empuja sin desfallecer en todas las marchas y desde cualquier régimen. Tanto que sus seis velocidades parecen mas un sistema eficaz para obtener un consumo contenido, que una necesidad real para este motor, capaz de circular en marchas altas y al ralentí en ciudad (y acelerar sin baches, ni quejas como si de una moto automática se tratase) o rodar en autopista muy por encima de lo que los límites legales, la postura de conducción y la prudencia aconsejan respetar.
La estética
La valoración estética de cualquier moto siempre es un tema delicado. La lógica aconseja evitar apreciaciones subjetivas. No tiene mucho sentido hacerlas. Después de todo, de poco puede servir que intente convencer a quien no le gusten las custom, que esta moto encierra como ninguna otra el encanto y la elegancia de las motos de antaño. Pero los enamorados no entendemos de lógica. Esto lo dejo para aquellos que prefieran aplaudir el haber ganado 2 caballos, o perdido medio kilo, porque puede que eso los haga un poco mas rápidos (como si eso tuviese algún sentido, con la que está cayendo).
Yo prefiero entregarme a los encantos de sus curvas, a la comodidad de su asiento (aunque los pasajeros no opinen lo mismo), el brillo de sus cromados, la elegancia de los neumáticos con bandas blancas y el cautivador sonido de sus escapes.
Puede que para los amantes de las prestaciones estos detalles no hagan de la Deluxe una mejor moto, pero si me hacen mas feliz, aunque no haya sabido explicarles porqué.

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